jueves, diciembre 08, 2011

"La Verdad"


Decía Nietzsche: “Contamos con el arte para que la verdad no nos destruya”. Pero en este mundo de peros… todo tiene un pero. Pero igual, si no tenemos la compañía del arte, igual será. Porque todo es una ilusión y cuando despertemos el hecho ya habrá sido consumado y no estaremos para dar fe de lo que pensábamos que fuimos. La verdad, tu verdad o la de ellos, o la de todos, o la de ninguno. “La Verdad” esa maldita fiera hambrienta y despiadada que no nos da margen en la ceguera ante la muerte.  Y no basta el poeta para acallarla, y no basta la proyección del entendimiento o la mera razón de una empatía sin consuelo que no sirve para nada. Porque todo es irreal en un mundo de realidades incomprensibles. Y no es una razón la que erige una verdad como auténtica, porque son demasiadas las razones que conforman una simple verdad y el arte no te ayuda a discernir entre las razones. El arte solo te brinda auxilio para permanecer abrigada, pero no por ello protegida. El arte como todo lo demás, es una patraña del pensamiento para ocultarte de tus cobardías y en última instancia, es el arte la bandera  de los que pecan de intelectuales, siendo por ello los menos fiables eruditos. Y será la verdad el final inevitable y dialéctico, para volver al principio, a la raíz. Allí donde como un ciclo interminable se le da comienzo al nuevo origen de mil millones de mentiras relativas y perpetuas; estandartes de aquellos que como yo, aún creen que la verdad existe.

                        Paloma Celeste ~*~  Dic. / 8 / 2011

miércoles, octubre 12, 2011

ADAGIO. Paloma Celeste


Un barco en el cielo.

Donde no se calan los vuelos,

ni se destrozan reflejos.

Fin del mundo.
Primicia de todo.
Huesos de tormentas.
Cepa de rayos.
Gestación de fulgores.
Cuna de truenos.
Artilugios y cortejos.

Un barco en el cielo.
La ilusión, las velas, las alas.
La madera el yerro.
Elegía y pensamiento.
Dragón de albedrío.
Timón y manos.
Proa y suspiro.
Bitácora del tiempo.
Aviso y niebla.
Balada y sustento.

Un barco en el cielo.
Leyenda de noveleros.
Bardos  hechiceros.
Intrigas de bandoleros.
Versátiles y fusileros.
El agua, el fuego.
La luz, la oscuridad.
Fortuna del alma.
No hay dios sin fuego.
No hay demonios sin miedos.

Un barco en el cielo.
Rumbo, remos y hachas.
Luna que destella espada;
no es luna, es averno.
Sol sin manchas, ni tachas;
es agujero negro.
Soplones, embates, cañones.
Intrepidez y riesgo.
Áridas beldades perdigueras.
Seductores querubines del deseo.

Un barco en el cielo
Ave que navega el limbo.
Ríos, tierra, montañas, empeño.
Enormes alas. Velero.
Navegar espejismos.
Vagar historias
Enlazando vientos.
Deambular memorias.
Cruzando nimbos.
Bordeando el ruego.
Océanos de silencios.
Ganancia de no hacer nada.
Alivio y sesgo

Un barco en el cielo.
Botín del viento en popa.
Brújula.
Ímpetu de la confianza.
La tormenta acecha, espolea, arrebata
Intimida, engaña, confunde.
¿Objeto? “La  fragata”.
Augurios, farsas, presagios.
Resiste el barco.
El universo abraza.
¿Resolución?...  “Adagio”.
Infinito, atenuante, sereno.
La impavidez del naufragio.







Ortografía: de Paloma Celeste

    Ortografía                                                                    


Si no llamé tu atecion
con mil faltas de ortografía;
entonces no sé Corazon
cómo a tu razón llegaría.

No es que ensaye a la sazón
Que mas da “ese” por “zeta”
Si tú te eriges profeta
Yo;  hipótesis… cometa.




martes, octubre 11, 2011

Poetisa. Paloma Celeste.

Escribo con las venas mi noticia.
Sol, zafiro, caricia.
Te nombro con las manos.
Te diseño como rima en mis planos.

Mis ojos, contraseña de tu vida.
Picardía en sábanas aladas.
A veces de ríos, a veces fundida.
A veces agua salada en alborada.

Frágil copa, delirio y corazón.
No sé si me calzas o me alcanzas.
Fisuras que comandan mi sazón.
De gusto me aniquilas, delicia mansa.

No es lo que escribo desenfreno
No hay bien, ni mal, ni claroscuro ajeno.
No hay inquisición en la libertad de la sonrisa
Florezco apenas como aprendiz de poetisa


lunes, octubre 10, 2011

Cosechando otra Luna llena. Poema de Paloma Celeste

                                                                                         

Cosechando otra luna llena
Bálsamos de utopías.
Mar de caricias.
Ríos de profecías.

¡Fases de un ciclo impaciente!
29 días, 12 horas, 43 minutos,
12 segundos, y de nuevo me lleno en ti.
¿Será que te reconcilias en mí?

Luna llena, emperatriz de los instantes
Tú, diluvio tibio de esperanzas.
Tú, enigma y preludio en mi labranza.
Tú, reflejo y compás de los amantes.

La oscuridad arroja confusión.
La noche trastorna sin piedad mi orbe.
Mi fuerza se nutre en la luz de tu visión.
Me rejuveneces en claridad y orden.


Frase de Paloma Celeste.




No existe regla que quiebre río
Ni luna llena que ignore tu verso o el mío

viernes, septiembre 30, 2011

Volando los nueve cielos. Poema de Paloma Celeste

Volando el primer cielo.
Allá, donde se desnuda la luna.
Allá, donde mis sueños de mar.
Donde las aguas tibias…tranquilas.

Volando el segundo cielo
Allá, donde mis alas no alcanzan.
Allá, donde el fado es mi cantar.
Donde las rimas bailan, entonan sin parar.

Volando el  tercer cielo.
Allá, donde tu mirada y la mía.
Allá, donde mi aliento es un ente.
Donde Venus se llama poesía.

Volando en el cuarto cielo.
Allá, donde el sol calienta el alma.
Allá, donde el discernimiento herviente.
Donde los cultos, donde los sabios.

Volando el quinto cielo.
Allá, donde las cruces, ángeles y hadas.
Allá, donde se vence a los hirientes.
Donde quebré mi espalda.

Volando el sexto cielo.
Allá, donde los ecuánimes son príncipes.
Allá, donde júbilo es águila paciente.
Donde justicia  es rey partícipe.

Volando el séptimo cielo.
Allá, donde el recogimiento.
Allá, donde el misticismo viviente.
Donde la meditación celeste.

Volando el octavo cielo.
Allá, donde las estrellas fijas.
Allá, donde pintan poemas simientes.
Donde las tres virtudes.

Volando el noveno cielo.
Allá, donde los diáfanos universos.
Allá, donde te colma lo inminente.
Donde se unen los nueve cielos con sus versos.















                         

jueves, septiembre 29, 2011

Las Manos del Silencio. Poema de Paloma Celeste

La voz del silencio
por amor es austera.
Mis manos…
aún no aprenden a callar.
Pintaré con mis dedos
hasta la última pincelada de mi alma.
dibujaré también
las arpas  de tu astucia
detrás de las campanas.
Teñiré de azul marino
el guiño de tu ojo por mi sien.
Salpicaré de señales etéreas
tus trampas  del saber.
Y como los poetas
que escriben hacia adentro,
contestaré tus acertijos en el aire.
Donde prefieras,
donde los busques,
donde te pierdas.
No soy cruz.
Ni perdón perdido.
Azafrán, gardenia o rosa sin testigo.
Tengo alas, tengo céfiros
Amor, percepción, intuición,
y buenos bríos.
Pintaré con el decoro de mis manos
todo tu esfuerzo.
Donde lo aciertes…
Cerca del mar,
en la arena
o en el delta de mil ríos.


Creo en mi corazón. Poema de Gabriela Mistral

Creo en mi corazón, ramo de aromas
Que mi Señor como una fronda agita,
Perfumando de amor toda la vida
Y haciéndola bendita.
Creo en mi corazón, el que no pide
Nada porque es capaz del sumo ensueño
Y abraza en el ensueño lo creado:
¡Inmenso dueño!
Creo en mi corazón, que cuando canta
Hunde en el Dios profundo el franco herido,
Para subir de la piscina viva
Recién nacido.
Creo en mi corazón, el que tremola
Porque lo hizo el que turbó los mares,
Y en el que da la vida orquestaciones
Como de pleamares.
Creo en mi corazón, el que yo exprimo
Para teñir el lienzo de la vida
De rojez o palor y que le ha hecho
Veste encendida.
Creo en mi corazón, el que en la siembra
Por el surco sin fin fue acrecentando.
Creo en mi corazón, siempre vertido,
Pero nunca vaciado.
Creo en mi corazón, en que el gusano
No ha de morder, pues mellará a la muerte;
Creo en mi corazón, el reclinado
En el pecho de Dios terrible y fuerte.

Fotografías Paloma Celeste

miércoles, septiembre 28, 2011

Cuando Puedas. Constantino Cavafis (1895-1915)





Y si no puedes hacer tu vida como la quieres,
en esto esfuérzate al menos
cuanto puedas: no la envilezcas
en el contacto excesivo con la gente,
en demasiados trajines y conversaciones.
No la envilezcas llevándola,
trayéndola a menudo y exponiéndola
a la torpeza cotidiana
de las compañías y las relaciones,
hasta que llegue a ser pesada como una extraña.

                               ~*~
                                          
Constantino Cavafis (1895-!915)
                                         

Llanto de amor

Era llanto de amor
del cielo por sus flores.
Era llanto de amor,
de las nubes por semillas.
Era llanto de amor,
por los lagos,
 por los ríos
por  los mares.
Era llanto de amor,
agonizaban las maravillas.
Era llanto de amor,
Penurias,
contaminación
y guerras.
Era llanto de amor…
lluvia por nuestra madre tierra.


martes, septiembre 27, 2011

La Sal de mis versos




Hoy no escribo 
para cambiar los espantos del mundo.
Escribo para que las malicias del mundo
no me espanten a mí.
Hoy no escribo para olvidar nada.
Escribo para recordarlo todo.
Para mirar atrás y dar razón a mis huellas.
Hoy no le escribo al espejo de otras puertas.
Hoy le escribo a tu corazón.
Escribo a los sueños.
Sueños donde soy la seducción de tu sonrisa.
Hoy no escribo porque existo.
 Escribo porque me importas.
Porque no quiero deshacer mi atrevimiento.
El atrevimiento de ser tu inspiración.
Hoy te escribo a ti.
Para que tus ojos acaricien mis letras,
se cristalicen... se disuelvan,
se inunden en líquida sal del universo.
La Sal.
La Sal.
La que da sabor a los mares de mis versos.

Fotografías Paloma Celeste.

lunes, septiembre 26, 2011

Reconquista.


No sé de dónde regresó el anhelo
De volver a cantar como en el tiempo
En que tenía entre mi puño el cielo
Y con una perla azul el pensamiento.
De una enlutada nube, la centella,
Súbito pez, hendió la noche cálida
Y en mí se abrió de nuevo la crisálida
Del verso alado y su bruñida estrella.
Ahora ya es el hino centelleante
Que alza hasta Dios la ofrenda poderosa
De su bruñida lanza de diamante.
Unidad de la luz sobre la rosa.
Y otra vez la conquista alucinante
De la eterna poesía victoriosa.

               

                    ~*~Juana de Ibarbourou~*~

La Apuesta. Poema de Paloma Celeste


 Apostó el sol a la hoja caída.
Y la hormiga la pudo cargar.

Apostó el desierto a la lluvia.
Y brotó un oasis de arena en el mar.

Apostó la luna al ocaso
Y no le creyó la estrella polar.

Apostó la pereza al trabajo
Y  la voluntad  terminó por ganar

Apostó la playa a las olas
Y los versos le supieron atar.

Apostó el canario a su canto
Y el sinsonte aprendió a cantar.

Apostó su voz a mi boca
Y el silencio enmudeció sin cesar.

Apostó la muerte a mis sombras.
Y solo tus ojos me pudieron sanar.

Apostó mi nombre a tus labios
Y a gritos ganó tu pasión.

Apostó el cansancio a mi mente.
Y fui en el sueño de tu vida la visión.

Apostó la lujuria a tu fuga
Y mi cama no dejo de bailar.

Apostaron todos, los de allá y los de aquí.
Sería del mundo su final.

Pero yo aposté constantemente por ti.
Y nunca me dejaste de amar.                                 




                                  




  





























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